Peruanos en el Mundo: surfeando las olas….

Por: Roberto Pazos / 


El archipiélago de Hawái se ubica en medio del pacifico, equidistante entre América y Asia. En la isla de Oahu se encuentra Honolulu, la capital de Hawái y aunque usted no lo crea acá también viven peruanos: un profesor de tabla nos enseña esta paradisiaca isla.


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Javier Bellido dejó su rutinario trabajo de oficina en Los Ángeles para hacer realidad su sueño profesional. “Vine hace 5 años a Waikiki, un día decidí dejar mi trabajo y perseguir lo que en verdad me apasionaba: el mar, los deportes de aventura y las actividades al aire libre…me compré un pasaje a Hawái sin regreso y lo primero que se me ocurrió fue enseñar tabla’ dice Javier.


El joven peruano  trabaja para la afamada academia de surf ‘Hans Hedemann’ y este radical cambio de vida es lo que él estaba buscando. “Cada día es una actividad distinta, conozco a gente de todo el mundo…cada persona llega con sus historias y experiencias…cuando aprenden a surfear jamás lo olvidan y siempre recuerdan a su instructor de surf…me llegan cartas de agradecimiento de todas partes y esta experiencia es muy emocionante” dice el profesor de tabla.


El surfista peruano nos cuenta que es lo que une a Hawái con el Perú. “Yo aprendía a surfear en la playa de San Bartolo al sur de Lima, cuando era chico iba para allá y todo lo que hacía era estar en el mar, así surgió mi pasión por el surf…cuando me mudé a Hawái me dediqué al surf al cien por ciento, es mi trabajo diario…Ahora siempre estoy pendiente de las condiciones del mar y de mis alumnos , todos vienen a Hawái con el sueño de aprender a surfear, así que yo estoy aquí para brindarles lo mejor de mis servicios” dice Javier.


En las playas de Waikiki, las tablas están en hileras esperando a los turistas que deseen aprender el deporte de las olas. “Waikiki es la meca del surfing en el mundo,  es el mejor lugar para aprender a surfear porque acá las olas son suaves y gentiles…además tiene el agua tibia, las palmeras exóticas y todo se presta para una primera experiencia en el mar” agrega nuestro interlocutor.


El paisaje de Honolulu tiene una inconfundible cumbre que aparece en casi todas las postales. “Alla esta ‘Diamond Head’  (cabeza de diamante), un volcán con un inmeso crater que es el simbolo de Honolulu…en la cima se veía un polvo dorado que lucía como diamantes pero en realidad era solo carbón que brillaba con los rayos sol…Un dia un explorador fue con una expedicion en busca de los diamantes y para su sorpresa solo encontró carbón” dice Javier con tono hilarante.


El turismo en Honolulu es notorio, tanto en sus hermosas las playas durante el día como en sus numerosos clubes nocturnos. “Acá viene gente de todos los lados para aprender tabla, actores de cine como Cameron Diaz y Adam Sadler; también trabajamos con la fundación ‘Make a Wish’ (Pide un Deseo) que agrupa a niños con cáncer terminal, muchos de ellos tienen como último deseo poder correr tabla en Hawái…así que tratamos de darle la mejor experiencia posible”, añade Javier.


El instructor de tabla tiene la convicción que su trabajo implica mucha responsabilidad, paciencia y ganas de servir al prójimo. “También enseñamos a los policías que fueron socorristas durante el atentado terrorista de las torres gemelas en Nueva York, ellos fueron diagnosticados con cáncer y muchos no llegan a los 35 años…Cada día me voy a la casa contento de que he hecho un buen trabajo y he cambiado la vida de una persona para siempre” dice Javier con una amplia sonrisa.


Es mediodía y los alumnos empiezan a llegar a la escuela de surf. El grupo de hoy está compuesto por surcoreanos que en su mayoría no hablan ingles. Javier se las ingenia para hacerse entender durante el calentamiento en la orilla. Luego el grupo va al mar con sus respectivas tablas. A penas media hora de clase y un alumno se rompe la cabeza, Javier se apura a socorrerlo y sacarlo del mar con el fin de darle los primeros auxilios.


Estos son los gajes del oficio y el instructor peruano lo sabe perfectamente: “La verdad tratamos de dar la mayor seguridad a todos los alumnos pero uno nunca sabe lo que va a pasar en el mar… a veces la gente se lastima, se cae o se golpea con la tabla en la cabeza…pero esa no es la idea, la gente no viene acá para acabar en el hospital, lamentablemente siempre hay un factor riesgo cuando corres las olas” dice Javier.


Ahora es tiempo de recuperar las energías en un restaurante del malecón de Waikiki. “Este es el ‘Ají Poke’ un plato típico que consta de atún crudo remojado en Siyau (salsa de soya), arroz y palta”, dice Javier y agrega “Estamos a cinco horas de vuelo de Japón y la comida es muy parecida a la nipona, claro con algunos toques del ceviche peruano”.


El calor va bajando conforme se pone el sol, ahora Javier maneja hasta lo más alto de una colina para mostrarnos la vista general de Honolulu. A mitad de camino Javier para el auto y nos muestra un hermoso fenómeno natural: “Este arco iris mayormente se ve en invierno que es la temporada de lluvias…pero tenemos suerte de verlo ahora” dice Javier emocionado.


El auto llega hasta la cumbre de la colina y se detiene en un mirador, desde ese punto se aprecia el volcán Cabeza de Diamante y en sus faldas la ciudad de Honolulu. “Uno puede apreciar una panorámica de 360 grados…Al este del aeropuerto se encuentra la base naval de Pearl Harbor, que fue bombardeada por Japón durante la segunda guerra mundial”, dice Javier mientras señala algunos portaviones que se ven en la bahía.


Con la monumental vista de Honolulu y sus alrededores Javier concluye: “Al final del día como dice el vals ‘todos vuelven a la tierra en que nacieron’…Así que me veo en un futuro regresando al Perú, de todas maneras hay que volver algún día a casa”…concluye Javier con un “Aloha” que en hawaiano quiere decir hola y también adiós, los dos significados en una sola palabra con la que un viajero empieza y termina su visita.


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